Sobre mí


En junio de 2006 finalicé mis estudios en Derecho en la Universitat Autónoma de Barcelona, y aun habiendo llovido ya desde entonces, aún recuerdo como algunas clases y profesores despertaron el gusanillo de la curiosidad, abriendo el apetito de saber más, creando la necesidad de seguir formándome.

Soy una de esas personas a las que no le importa sacar tiempo de donde haga falta para seguir leyendo y formándose, considero que la formación continua es necesaria para poder estar al día de las actualizaciones y ofrecer servicios de calidad.

Al cumplir la mayoría de edad empecé a compaginar estudios y trabajo, ello ha supuesto un gran aprendizaje, no sólo profesional sino también personal.

El último año de la Licenciatura de Derecho lo compaginé con las prácticas en un despacho de abogados de Terrassa, pasando posteriormente a formar parte como abogada hasta agosto de 2008. Mientras trabajaba estudiaba en la Escuela de Práctica Jurídica del Ilustre Colegio de Abogados de Terrassa, lo cual me dio el acceso al Turno de Oficio en junio de 2008.

Y fue en verano de 2008 cuando, con una compañera y amiga, fundamos el despacho GBadvocats. Fue todo un reto empezar un despacho desde abajo, sin clientes propios pero con mucha formación, motivación y ganas de seguir aprendiendo.

Durante estos años me he ido especializando en distintas materias, el Derecho Penal, el Derecho de Familia y el Derecho Animal. He cursado la Licenciatura en Criminología (UAB), un Curso práctico de Derecho de Familia (LexNova), el Máster en Derecho Animal y Sociedad (UAB), el Máster oficial en Sistema de Justicia Penal (UdL) y el Curso Superior en Mediación (URJC); entre muchos otros cursos, jornadas, etc.

Mis clientes son tanto particulares, como asociaciones, como usuarios del turno de oficio.

Soy miembro de diferentes asociaciones (AEAFA, SCAF, SECRIM, DAP, INTERcids, entre otras), coordino la Comisión de Derecho Animal del Ilustre Colegio de Abogados de Terrassa, miembro de las comisiones de Turno de Oficio, Igualdad y Derecho Penal del mismo ICA.

No todo es trabajo, compagino el ámbito profesional con mi familia, algo que en la abogacía es complicado por la inexactitud de los horarios, los señalamientos de última hora y la poca conciliación familiar que aún en pleno siglo XXI continúa existiendo. A pesar de estos hándicaps, he hecho (y hago) malabares para adaptar mis horarios a los de mi familia, algo que no me importa hacer y que continuará pasando, porque adoro mi trabajo y adoro a mi familia.